No puedo presumir de realizar esta reseña a tiempo. “Crowd Pleaser” se editó mucho antes de la creación de este sitio web, para ser exactos en el 2009. Pero lo peor de todo es que esta reseña lleva meses en el tintero. Por lo que, como mínimo debo disculparme ante quien me ha echo llegar el disco con intención de ser reseñado.
Sin más “dilatación“, vamos a comentar este trabajo.
Me voy a ahorrar todo el rollo de presentar a esta banda (Philip Best, Whitehouse, patatin y patatan). No es necesario. Pero si quiero remarcar la importante presencia de un español en la elaboración de este disco. El por todos conocido Mattin. Y es que en contadas ocasiones se puede contar con la presencia de nombres nacionales en importantes producciones internacionales.
Podemos hablar de dos caras del vinilo perfectamente diferenciadas: una primera donde las letras ácidas, insultantes, reprochadoras (si es que tal palabro existe) cabalgan sobren muros de ruido en los 4 temas que la conforman; la segunda parte, los muros se quedan sólos para tomar sentido por si mismos en un track solitario.
“Dime lo que piensas de mi. Bipolar. Alcoholico”. Esto es solo una muestra del veneno vocal con el que Best pretende confrontar con aquellos que están al otro lado de los altavoces. Veneno heredado del sonido y la actitud clásica del power electronics. Y es que esperar otra cosa de este trabajo es simplemente incorrecto. El colchón sonoro sobre el que se sustenta la lírica narrativa está basado en el ruido en su forma más pura y básica y si me apuras, en su concepto acústico tal cual. Mareas de ruido blanco y frecuencias sonoras en repetición constante donde los graves apenas se intuyen provocando cierta molestia (incluso dentera para los más sensibles) en algunos momentos. Quizás “Parking Lot” sea un poco más “cálido” en este aspecto y su sonido se acerca un poco más a un moderno harshnoise (¿¿wall??) intencionadamente o no. De todos modos, da igual, se mantiente el extremismo sin lugar a discusiones.
Al otro lado del vinilo nos encontramos con “Oily Possibilities”, tema instrumental en la onda de la base sonora de las piezas anteriores. Se mantienten los elementos previos pero se aprencian una serie de colores y matices auditivos que hasta ahora no habían hecho aparición, posiblemente para dar importancia a la voz en la cara 1 y para suplir esta carencia en la cara que nos toca comentar. Curiosamente, mientras realizaba la escucha para escribir este texto, se produce un salto y el disco empieza a repetir incesantemente un surco provocando un bucle de lo más industrial. Y es que esta pista tiene un regusto metálico de fondo muy interesante. Al dúo Best-Mattin se une en esta pieza final Gary Mundy, creador de los clasicos Ramleh y propietario de Broken Flag Records.
A lo ya comentado me gustaría añadir, que se trata de un disco donde a pesar de la apariencia, no hay lugar para la improvisación o esto transmite: todo está dónde y cómo tiene que estar para que en cada momento tome relevancia lo que tenga que tenerla. El sonido es muy “limpio” (decir esto de un disco de noise es mucho decir) y su minimalista presentación acompañada de un folleto con las delirantes narrativas de Best hacen de esta grabación un disco extremo en grado superlativo.
Recomendado a los amantes del sonido más agresivo y del power electronics de la vieja escuela, eso sí, sin caer en la nostalgia.