nov 2, 2012 0
Reseña: Duga-III & Hinyouki: “Metro 2033″
Creo que a todos nos ha pasado alguna vez. En algunas ocasiones nos hemos amoldado o acostumbrado al sonido de una banda y ya casi por inercia o por pasotismo aceptamos las grabaciones de la misma sin más. O nos gustan o nos disgustan. Pero ya no transmiten de igual manera y sobre todo ya no sorprenden creando la sensación de que ya no hay mucho mas que esperar de ellos. Esto incluso provoca un poco de decepción y de tristeza pensando que cualquier tiempo pasado fue mejor.
Duga-III no podía provocar en mí las sensaciones anteriores, es un proyecto medianamente reciente y con pocas publicaciones como para llegar a acostumbrarme. Pero no es así el caso de Hinyouki. Si bien en los remixes de un trabajo anterior de Duga-III ya mostraron un atisbo de “contracorriente” sobre su sonido habitual, en este trabajo editado por Smell The Stench, la contracorriente se convierte en una marabunta de salmones río arriba listos para desovar.
Los 5 cortes del dúo ruidista (Metro 2033 0001 – 0005) son una pequeña narración por capítulos llena de paisajismo industrial (abandonado) frío y decadente. No hay muestra alguna de ruido extremo. En absoluto. Minimalismo en un su máxima expresión, pero hilado con suturas tan finas que el menos se convierte en el “más” mas absoluto. El hipnotismo también es protagonista ya que el sonido te envuelve y te introduce en la senda de los túneles del más estéril y abandonado suburbano.
Por su parte, Duga-III siguiendo la línea de anteriores trabajos, brinda sonoridades a medio camino entre el dark-ambient, el dark-industrial con algunas dosis de ruidismo que hasta la fecha no había cobrado protagonismo y que se deja notar especialmente en temas como “Desaparecían Sin Cesar (V3)” o “Devoraron Todo Lo Que Se Hallaba En Su Camino”, tema que casi podríamos calificar de Rythm’n'Noise para oídos selectos.
Supongo que conscientemente, Metro 2033 pretende ser una banda sonora para la novela homónima (una búsqueda en Google y por ahí lo teneis) y creo sinceramente que lo consigue, tanto sonora como visualmente, ya que el artwork de este trabajo juega un papel importante en el planteamiento intelectual del mismo.
Los que como yo, han tenido la suerte de visitar el impresionante metro de Moscú no tendrán demasiado problema en transportarse al escenario donde transcurre este viaje sonoro: sólo tienen que avanzar un par de décadas, imaginarse una guerra nuclear de por medio y todo listo para la supervivencia.
Un desahogo (necesario) en la discografía de Hinyouki y un paso adelante en el trabajo de Duga-III.






























